El primer paso es querer y el segundo comprometerse en no gritar.

¡Se puede educar sin gritos!

Claramente los gritos afecta psicológicamente al niño y concretamente en su comportamiento, además de estar generando en ellos lo que llamamos el efecto espejo en el que ellos aprenden que en esos momentos de estrés hay que gritar. Esto afecta negativamente a su autoestima, generamos miedo e inseguridad, les confunde y no entienden el motivo.

Cuando realmente te encuentras en una situación Límite es importante que pares en ese momento y que tengas la capacidad de poder reconducir la situación, tu actitud juega un papel importante.

✔️Crea el plan de NO GRITAR de 3 pasos a seguir que te ayude a gestionar tus emociones, tenlo a la vista siempre que te ayude a recordar tu objetivo y cúmplelo durante 30 días :

1.Cierra los ojos y respira.

2. Inventate una palabra mágica que te ayude a recordar tu plan «No Gritar» (la que tu quieras) por ejemplo, Amor, respeto, armonia..

3.Desde la calma me pongo en su lugar,le escucho y comprendo su enfado, y juntos buscáis una solución.

¡CLAVES! para educar sin gritos, la ocho es la base de una crianza positiva:

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1.Poner límites claros. Sin ellos los niños se pierden entran en caos y explotan. Los límites es como el jinete que dirige el caballo son necesario para guiar el camino.Es importante que utilicemos los límites en tiempo presente y en situaciones concretas, en vez de dejar de jugar y venir a comer ya podemos decirles ahora es hora de comer, después de comer, podréis jugar. Permitamos que tomen pequeñas decisiones en su vida acordes a su madurez.

2.Mostrar siempre afecto y comprensión. Su mundo, su forma de pensar, su manera de interpretar y de sentir es diferente según su etapa de desarrollo, si quieres que entiendan tu mundo primero comprende el suyo En cada una de sus etapas, esfuérzate en ponerte en su lugar que sienta que lo aceptas tal y como es, aprenderá entonces, a poner en práctica la empatía antes de reaccionar negativamente ante un comportamiento que no comprendemos, Intentará entenderte y empezar a interesarse por tu mundo.

3.Darles su espacio para que crezcan y aprendan a resolver sus situaciones. No podemos olvidar que los niños son niños y que su naturaleza es investigar y conocer los límites de cada situación y aprender de los errores.

4.Dialoga de forma positiva y que el niño entienda: agáchate, háblale bajito y evita construcciones verbales que no entienden, Por ejemplo, en vez de decir “No te dejo hacer esto” le diremos “Cómo sé que eres un buen niño , sé que no te gustaría hacer estas cosas y vas a saber como solucionarlo” le ayudamos a reflexionar

5.Anticípate a la posible situación problemática y habla con él o ella ,es decir, si sabes que cuando vas a hacer la compra tu hijo se pasa el rato jugando con el supermercado tocando los productos y metiéndonos en el carro explícale antes de ir como debe comportarse. Darles las pautas de forma anticipada le ayuda al niño a poder tener conocimiento de la situación y poder tener herramientas que le ayuden a gestionar la situación.

6.Hay que preparar a los niños para la incertidumbre, ya que siempre hay situaciones que no podemos controlar. Tienen que desarrollar el juicio crítico, es decir, ser capaces de reflexionar sobre las cosas que pasan, para que sean más autónomos a medida que crezca y la mejor forma de ayudarles es a través de nuestro ejemplo.

7.Ser vosotros «los padres» el ejemplo a seguir, de cómo queréis que vuestro hijo se relacione con el mundo. A veces, queremos que digan por favor, gracias, perdón, y nos olvidamos que nosotros los adultos, a veces, no lo cumplimos. Les demandamos que hagan cosas que por su edad, su comprensión y su falta de hábito, le es difícil llevarlo a cabo y cuando no lo hacen perfecto aparece el enfado por nuestra parte y ellos se frustran, es tan fácil, con observar cómo lo hemos hecho nosotros primero y predicar nuestro ejemplo, ayudarle a entender la situación y a que lo interiorice en positivo, que no lo vea como un obstaculo sino como una superación.

8.Es importante también analizar nuestra conducta, detrás de ella hay un miedo mal gestionado y unas expectativas de crianza altas, limitadas por nuestras creencias, que generan pensamientos de temor hacia el camino que están escogiendo, transmitiendoles nuestros miedos y no dejándoles crecer a través de la experiencia y del aprendizaje, que necesitan ir adquiriendo de forma espontánea y libre en cada una de las etapas de su vida con el fin de crear su propia identidad personal. Educarlos des del miedo o la inseguridad, les convierte en todo aquello que justamente deseamos que no sean, por eso es importante, realizar un ejercicio personal para averiguar todos nuestros temores y pensar que no son para tanto, e intentar relativizar vivir el presente y ser más tolerantes; y entender que ellos también tienen problemas con los que lidiar y viven un mundo diferente al nuestro.

Educar se basa en guiar, en ayudarles a descubrir sus potenciales ocultos, solamente si se creen en ellos sabrán descubrirlos y aumentará su confianza sobre ellos mismo, pero los primeros que tiene que creer en ellos sois vosotros los padres.

“Es más fácil construir niños fuertes que reparar hombres rotos”. Frederick Douglas